Vigas alveolares Boyd

En los años 30, la escasez de material y los elevados precios del acero, propiciaron la creación de las vigas aligeradas, como lo son las alveolares, también llamadas vigas Boyd, en honor a su creador Geoffrey Murray Boyd.

Boyd

 

Boyd_02Éstas consistían en la formación de un perfil de acero, partiendo de otro de menor altura, mediante el corte de su alma y el posterior unido, tras un desplazamiento longitudinal. Con ello, se conseguía obtener un perfil de mayor inercia (resistencia) sin añadir material y por tanto, manteniendo el peso del perfil original. Esta práctica muy habitual durante la primera mitad del SXX, conjuntamente con los perfiles compuestos, como pueden ser las cerchas de celosía, quedaron en desuso al invertir la relación de costes entre material y mano de obra.

No debemos confundirlas, con las falsas vigas Boyd, sólo aligeradas, pero sin aumento de su inercia.

Yo me declaro un enamorado de ellas.

Proyectos de mejora para la iluminación urbana

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A cualquiera que se haya visto involucrado en un proyecto para la mejora de la eficiencia energética del alumbrado público de un municipio, seguro que le han asaltado muchas dudas. Algunas de ellas, no tienen una respuesta muy certera y en ocasiones, uno debe dejarse llevar por la intuición. Para ello, que duda cabe que una buena formación específica y contar con algo de experiencia, es de gran ayuda.

la-administracion-publicaA muchos de los que lean este artículo, que posean una formación técnica, con sólo leer el enunciado, les habrá venido a la cabeza más de una solución a aplicar, pero pensándolas con detenimiento, per determinar cual de ellas es la más adecuada, puede no ser tan evidente. Para complicar algo más la búsqueda de la mejor solución, voy a añadir otro factor, que suele jugar un papel muy importante, y es que la instalación a tratar, no depende de una empresa privada, sino de una administración pública y quien haya podido experimentarlo, sabrá que van por caminos diferentes.

Por si todavía a alguien le parecía un tema baladí y en referencia a éste último apartado, podemos desgradar dos grandes factores decisivos: el administrativo y el político. Así pues, debemos tener presente, que frente a cualquier decisión de esta índole, entrarán en juego las opiniones de tres figuras: el ingeniero, el administrativo y el político.

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Ahora debemos tener muy clara nuestra posición y en cierta manera, predecir, la de las otras partes que intervienen. A grandes rasgos, el ingeniero se centrará en dar la mejor solución técnica, el administrativo aportará la viabilidad económica y procesal y el político, el “marketing” de la operación. Sinceramente, compadezco a quienes estén en la tesitura de cumplir con la primera y última posición…

Bien, no todo tenía que ser complicado en esta historia y si en algo están de acuerdo y tienen en común las tres partes que intervienen, es el objetivo a alcanzar y la dirección a llevar para conseguirlo, que no son otros que el ahorro energético y el cambio de luminarias.

Evidentemente cada uno tiene una visión diferente del resultado, pero lo que importa es que el objetivo es común para los tres y las visiones confluyen en él. Para el ingeniero, la actuación irá en beneficio del ahorro energético, la sostenibilidad y la mejora del medio ambiente, temas con los que estará concienciado y formado para preservarlo. Para el funcionario de la administración, reducir el consumo, implicará una reducción de los costes en los servicios y poder ajustar (y a veces poder cuadrar) los presupuestos generales, aunque sea a largo plazo, con el retorno, tras la inversión realizada. Para el político, poder vender la imagen de su partido, como preservadores del ecosistema y veladores del bienestar de los ciudadanos, que poco le va a costar, porque es algo que se “vende” bien, al estar a la orden del día y en boca de todos.

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Soy consciente de que he simplificado mucho el objetivo a alcanzar, cuando he dicho que se pretendía el “ahorro energético” y para ser honesto, creo que debería detallar, o mejor dicho desgranar. Debido al cambio de luminaria, obtenemos otros beneficios, que son:

  • Reducción de la potencia eléctrica a la que la instalación está sometida: el cambio de luminaria, por una más eficiente, de menor potencia eléctrica pero de igual  (o incluso mayor) intensidad lumínica, implica una reducción de la intensidad eléctrica que circulará por la instalación y ésta, si no está actualizada, se verá aliviada.
  • Reducción del coste energético: viéndose reflejado en el presupuesto municipal, que durante el tiempo de amortización, puede verse equilibrado gestionando una financiación.
  • Mejora de la calidad lumínica: las luminarias actuales, reducen las pérdidas lumínicas por dispersión, concentrando y dirigiendo el haz de luz hacia la vía y no sobre las fachadas. En algunos casos, se adecuará la luminaria a las normativas actuales, contra la contaminación lumínica.
  • Cumplimiento de normativa: en algunos casos, substitución de luminarias actualmente fuera de normativa, como es el caso del vapor de mercurio.
  • Protección de la biodiversidad: En función del tipo de luz instalado, la naturaleza se ve afectada y se altera negativamente la vida de insectos y animales de vida nocturna.

Como no podía ser de otra manera, existen ciertos problemas, que obligan a inclinarnos por adoptar una u otra solución, de la técnicamente viables. De hecho hay muchos factores determinantes, pero voy a tratar de citar los principales o por lo menos, los más frecuentes.

1. Afectación de la instalación.

descarga-red-electricaLas luminarias, tanto las que contienen gas (las más habituales son las de vapor de mercurio, vapor de sodio y halogenuro metálico) como las de tecnología LED, requieren de un circuito que las hace encender o las controla, como en el caso del LED. Este dispositivo, llamado balastro, en el caso de las lámparas de descarga de gas y controlador o driver, en el caso de las luces LED, puede verse gravemente afectado, si sufre una descarga eléctrica o si la tensión de alimentación tiene perturbaciones.

Todo y que actualmente todos los dispositivos están protegidos individualmente, frente a la agresión de cualquier alteración en la tensión de alimentación, los drivers de las luminarias LED son más sensibles y delicados que los balastros. Es por ese motivo, que se suele desaconsejar la instalación de luminarias de tecnología LED, en redes muy antiguas, que no han sido sometidas a actualizaciones periódicas y que padecen ciertas deficiencias, por la afectación de la red, frente a caída de descargas eléctricas o alteraciones de la tensión, como pueden ser los rizados o picos de tensión en la línea.

2. Precio.

Las luminarias LED, tienen un mayor coste de compra, respecto a las demás y esto a veces, puede ser un handicap, para decidir entre un tipo de luminaria u otra, ya que los presupuestos municipales suelen ser ajustados y no permiten a veces, la adquisición de los componentes que realmente se desearían.

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Disponiendo del mismo importe en la partida presupuestaria, prevista para la renovación de luminarias, el precio de compra de éstas, significa poder adquirir un determinado número de unidades u otro. Esto a veces resulta decisivo, sobretodo si hay una necesidad imperiosa de substituir un determinado número de puntos de luz.

A mayor elevado coste de compra, debería existir una relación equiparable en el ahorro energético, para que la amortización pueda compensar el retorno en un plazo más o menos coherente, algo que sí sucede en algunos cambios, pero no en todos.

3. Político.

Si bien es cierto, que en la actualidad “vende” políticamente el hecho de poder decir que se ha realizado una inversión de una cantidad de dinero determinada, para la sustitución de luminarias, en beneficio del medio ambiente, la sostenibilidad o como medio de protección de la biodiversidad, también no es menos cierto, que esta inversión no se suele “ver” (gran paradoja).

Una luminaria de vapor de mercurio o de sodio, bien instalada, puede iluminar de manera más que suficiente una calle. El cambio de ella, por otra luminaria, aún contando con mejores características y siendo eficientemente mejor, puede parecer que ilumina “igual” y ha habido un dispendio económico, de dinero público, en substituir algo que ya funcionaba. Justificar el cambio, puede no ser entendido por una parte de la población y esto es algo que al político no suele gustar.

Hasta aquí, estos cuatro apuntes sobre un tema complejo y del que podríamos hablar extensamente.

gracias

Rotura del puente térmico

En esta ocasión, me gustaría comentar algo que ya he podido experimentar en un par de ocasiones y está relacionado con los perfiles de aluminio con rotura del puente térmico.

Los perfiles de carpintería metálica de aluminio, están construidos, mediante la extrusión de una aleación endurecida de éste material, del cual, podemos destacar algunas características básicas:

  • Gran resistencia a la corrosión.
  • Alta durabilidad.
  • Inalterable frente a la humedad.
  • Ligero.
  • Bajo peso específico (ligero).
  • Relativamente fácil de tratar superficialmente para su acabado (lacado, anodizado…)
  • Facilidad de mecanización (corte, taladrado, fresado…).
  • Buen conductor del calor.

Es precisamente en el último punto, en el que me gustaría centrarme en este artículo.

heattransferEl hecho de ser un buen conductor del calor, implica que cuando instalamos una carpintería de aluminio, para el cerramiento exterior de una estancia, se cree
un excelente puente de conexión, entre el interior y el exterior, por lo que se refiere a la energía calorífica. Este “puente”, intenta nivelar ambos niveles de energía, trasfiriendo energía del que posee más, al que menos, como si de unos vasos comunicantes se tratase, en un símil hidráulico.

Es un error conceptual típico, el decir y pensar que en invierno, el cerramiento “deja entrar el frío del exterior”, cuando lo correcto es decir que lo que facilita es la evacuación de calor desde el interior, hacia el exterior.

En cualquier caso, queda claro que es algo que no nos conviene, porque la pérdida de energía, implica un consumo energético desaprovechado, que no va a aportarnos ningún beneficio, pero sí nos reportará un coste.

Para solucionarlo, sólo tenemos una vía para solucionarlo: dificultar esa fuga de energía, entre ambos lados del cerramiento. Puesto que la transmisión de energía calorífica, que queremos evitar, se está produciendo por contacto, una buena solución es interponer un elemento que entorpezca ese “camino” de evacuación. Para ello, utilizamos materiales que precisamente, a diferencia del aluminio, sean pésimos conductores del calor, que llamamos “aislantes”.

Llegados a este punto, podemos optar por dos soluciones muy válidas, utilizar un material que sea mal conductor del calor, para componer el cerramiento (los más utilizados son la madera y el PVC) o algo que podríamos decir, que roza la incongruencia, utilizar un material buen conductor del calor (como es el caso del aluminio) e interponer un material, que no lo sea, dentro de él.

¿Como puede ser eso posible? De nuevo, tenemos dos opciones posibles, evitar el contacto del material, con facilidad para la conducción del calor, mediante la colocación superficial de un material mal conductor, que a modo de aislante, romperá ese canal de evacuación de energía. En el caso de los cerramientos formados mediante perfiles de aluminio, ésto se consigue aplacando una de las caras de los perfiles (suele hacerse en la cara interior) con láminas de madera, que como ya sabemos, es un material con baja conductividad del calor. A la postre, obtenemos un acabado interior, que nos aportará una sensación de mayor calidad.perfil-aluminio-madera-02

Otra de las soluciones posibles, a la hora de usar perfiles de aluminio para los cerramientos exteriores, y con seguridad la más frecuente y, podríamos decir que, práctica, es la rotura interna del puente térmico existente (que es el nexo de unión entre niveles energéticos de ambos lados), en el perfil de aluminio.

Para ello, el perfil de la carpintería está compuesto en realidad, por dos perfiles y éstos, están unidos entre sí, mediante unos perfiles de poliamida reforzada con fibra de vidrio, que son dos materiales, con mala conductividad térmica. Este elemento ha de ofrecer unas características mecánicas, similares al aluminio, ya que al formar parte del perfil, la resistencia de éste, dependerá también de él.

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Bien, habiendo hecho ya este breve preámbulo, con unas pocas pinceladas sobre la misión del elemento destinado a “romper” el puente térmico entre las dos mitades del perfil, he creído interesante comentar un par de malas experiencias que he tenido con dichos perfiles. Ambas, están relacionadas con una de las características intrínsecas de los metales y como no podía ser de otra manera, del aluminio, que es la elongación por dilatación, en función de la temperatura.

Es evidente, que si unimos los dos semi perfiles de aluminio, interponiendo un elemento aislante, obtendremos un conjunto con disparidad de temperaturas. Es decir, cada semi perfil, tendrá una temperatura diferente, si existe un salto de temperaturas entre los dos lados del cerramiento. Este salto de temperatura, puede ser bastante acusado, llegando incluso a superar, tranquilamente, los veinte grados Celsius.

La diferencia de temperaturas entre los dos semi perfiles, se traduce en una diferencia entre la elongación por dilatación, de cada uno de ellos. Es decir, una mitad es más “larga” que la otra. El ensamblado mecánico entre semi perfiles y elemento de unión aislante (poliamida), debe ser lo suficientemente resistente, para soportar el esfuerzo cortante que genera la diferencia de elongación entre componentes. Si no lo fuese, la diferencia de elongación entre mitades, provocaría un corrimiento entre cada semi perfil y el elemento aislante, que acabaría en un curvado del perfil, al ser una mitad, más longeva que la otra.

Esto, que parece algo poco factible, ya se me ha presentado en dos ocasiones, ambas, en perfiles lacados en color oscuro. La deformación era tal, que las mecanismos de cierre, de las hojas correderas de los cerramientos, dejaban de cumplir su misión, por falta de sincronismo, dejándolas inservibles.

Como puede intuirse, no es un tema baladí y la solución no es en absoluto fácil, que en ambos casos ha supuesto un dispendio económico importante, para poder adoptar la solución al problema.

Apuesta por el teletrabajo.

A raíz de una noticia leída hoy en la prensa, en el que se afirmaba que las PYMEs y microempresas, estaban apostando actualmente por el teletrabajo, he vuelto a tener la percepción, de tomar algo de antaño, como algo de rabiosa actualidad.

Outsourcing. Business Background.

Desde muy antiguo, por no decir “desde siempre”, las empresas (grandes y pequeñas), han externalizado todo aquello que no son capaces o no es de su interés, realizar. Ahora, con la palabra “outsourcing”, parece que hayamos inventado algo muy novedoso y que nunca se ha realizado, pero nada más lejos de la realidad. La externalización de servicios es algo que se ha dado siempre y éstos, pueden ser llevados a cabo por una sola persona, trabajando incluso desde su domicilio, desde una oficina externa o por una empresa, desde sus instalaciones.

1841_trabajo-en-casa_620x350Seguro que a muchos les vendrá a la memoria, los pequeños trabajos de embolsado de cromos y pequeñas estampas, que se realizaban desde multitud de domicilios particulares, para empresas de mayor tamaño. ¿No es acaso una externalización de servicios? ¿Quien no ha conocido algún arquitecto, que trabajando desde su domicilio, dibujando planos y redactando proyectos, ha estado trabajando para un despacho de arquitectura?

Así podríamos enumerar un sinfín de actividades, en cualidad de servicios externalizados, pero lo que sí es cierto, es que actualmente, con la ayuda de las nuevas tecnologías, ésto facilita la comunicación entre las partes y puede potenciarse más. Que duda cabe, que la potencia y rapidez, con la que trabajan los ordenadores, por no decir su reducido tamaño, las conexiones de datos, los dispositivos portátiles, smartphones, etc. son una herramienta perfecta para desarrollar esta modalidad de trabajo.

Yo me considero un defensor incondicional de este tipo de trabajo, externalizado y tele-gestionado y como tal, practicante de él en gran parte de mis trabajos, así como en los trabajos que he querido externalizar, a través de mis empresas.

Quizás estemos a las puertas de una tendencia al alza, que todavía falta potenciar con un canal que facilite la comunicación, entre la oferta y la demanda. Algo que, si bien existe, incluso en varios formatos, no sea algo que acabe de encajar con la realidad.

Muchas gracias por leer este artículo.

gracias

Ante todo, debemos ser honestos.

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Está claro, que estamos viviendo tiempos difíciles y de ciertas incertidumbres, en los que muchos son tentados a ejecutar malas prácticas, en favor de su beneficio económico, pero ante todo, debemos ser honestos.

Todos los que trabajamos ofreciendo nuestros servicios de forma externalizada, sea cual sea el tipo de servicio, nos solemos encontrar con la situación, en la que percibimos que nuestros servicios, ya no están aportando nada realmente positivo o que están por debajo de nuestras expectativas. Es en ese momento, dónde nuestros valores deben aflorar y ser lo suficientemente honestos, para poner en conocimiento a nuestro cliente, de esta percepción.

Debemos afrontar esta situación, con total normalidad, puesto que antes o después, siempre habrá un punto final a nuestros trabajos. Alargar el final, sabiendo que no vamos a aportar nada más beneficioso, es una mala praxis y no va a decir nada bueno de nosotros. Puede que pensando que el cliente no va a darse cuenta, algunos quieran probar suerte, pero si pretendemos perdurar como profesionales, esta manera de actuar nunca te lleva a un buen lugar.

Ésto es más acusado, en el ofrecimiento de servicios en los que no se ha podido determinar con exactitud, una fecha de finalización, como por ejemplo, un servicio de consultoría, de asesoría, una gestión de reorientación o gerencia de una industria, en aras de mejorar su situación. Es quizás en éste último caso, dónde más se da el caso de la no finalización del servicio, que supuestamente tiene como objetivo reflotar una empresa con problemas o simplemente que desee mejorar sus resultados, en lugar de empeorarlos, si no se actúa correctamente.

Los que me conocen, saben que siempre predico una frase que me dejó muy clara mi tan estimado abuelo paterno y que siempre he tenido como regla a cumplir. Él me dijo: “es mil veces preferible perder un trabajo por un cliente, que un cliente por un trabajo”, algo que se me quedó grabado muy adentro y que siempre he seguido a pies juntillas.

Como comentaba, en los servicios prestados, dónde difícilmente puede determinarse de antemano, una fecha de finalización, un punto final o una meta superada, queda a cargo y responsabilidad del profesional, saber cuando debe retirarse, porque su trabajo ha llegado a su final.

Diferentes percepciones: gerente vs. empleado.

En esta ocasión, me gustaría escribir cuatro apuntes, sobre los diferentes puntos de vista que tiene el personal directivo de una empresa y el de un asalariado.

Para ello, voy a basarme en las percepciones que he tenido, a lo largo de mi experiencia profesional, con el trato hacia mi figura, después de haber sido contratados mis servicios, por una empresa.

Por regla general, quien se pone en contacto conmigo, es el gerente o uno de los directivos de la empresa. También puede dar lugar a que esta operación, la realice un consejero delegado o director financiero. En definitiva, alguien a quien le importa, y mucho, el rendimiento económico y los beneficios que obtiene la empresa.

contratoEl motivo por el cual quieren contratar mis servicios, no es otro que el que les solucione un problema que han detectado o sencillamente, para mejorar el rendimiento de la empresa. En ambos casos, hay algo en común: el interés por que la empresa funcione correctamente o lo mejor posible. Esa es la preocupación primaria de un gerente o puesto directivo.

Alguno me han llegado a decir “que marrón te han endosado”. Y yo les respondo, que evidentemente y que para eso estoy. Me he tenido que enfrentar a muchos de estos problemas y he tenido que solucionarlos siempre, de la mejor manera posible.

Bien, una vez contratado el servicio, comienza mi actuación, en primer lugar como auditor, y es entonces, cuando en las primeras tomas de contacto, con la totalidad del personal de la empresa, descubres su rol (que no siempre es el que se presupone de antemano) y como consecuencia, la visión que tienen de ti, a través del “feedback” percibido. Ésto daría para escribir largo y tendido, pero trataré de resumirlo.

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Para simplificar, voy a distinguir, como comentaba, sólo dos grandes grupos: el de la gerencia/directivo y el empleado asalariado, y también me voy a centrar en mi experiencia personal, aunque creo que puede reflejar bastante bien la realidad.

gerente-contentoEn el transcurso de la auditoría realizada, cada punto negativo detectado, es reflejado en mi informe y se le asocia, por lo menos una propuesta de solución. El personal del grupo de gerencia y dirección, va alegrándose y hasta entusiasmándose, cada vez que es detectado una problemática y puede constatar, que existe una solución y ésta es viable, técnicamente y económicamente. Según el caso, ésto es tal, que llegando al éxtasis final de felicidad, no saben ni cómo agradecértelo. Bueno, en realidad sí, liquidando mis honorarios y a veces, con creces. Al cliente no le importa pagarte incluso más que lo que se había estimado en un principio, en el presupuesto, si el resultado es todavía más beneficioso de lo esperado.

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Algo muy diferente es lo que ocurre con el personal laboral de la empresa, puesto que en muchas ocasiones, el detectar una problemática, pone de manifiesto una mala praxis en la ejecución y la propuesta de solución a la misma, puede que denote una incompetencia profesional. En cualquier caso, el proceso de auditoría, aflora temas que no suelen ser de agrado.

Ésto se traduce en que para unos eres “el barco que rescata al naufrago, en aguas gélidas e inhóspitas” -como me han llegado a decir- y para otros, “el depredador que ha llegado, para poner su vida laboral en peligro y sacarlos de su zona de confort” -como también he tenido que escuchar-. Poder llegar a evitar ésto último, es parte de mi trabajo, pero no es lo primordial, puesto que en algunas ocasiones, es parte principal del problema y es motivo de aplicar solución.

Por norma general, cuesta hacer entender a los integrantes de este grupo de personas, que cualquier beneficio avocado a la empresa, revertirá positivamente en él, directa o indirectamente. Con ello, no quiero decir que nadie lo entienda, simplemente que he percibido una menor comprensión, en este sentido.

No me gustaría extenderme más, puesto que como he comentado, este tema daría para mucho más, pero sí que deseaba dar estas cuatro pinceladas, sobre él.

Gracias por leer esta publicación.

gracias

La figura del Jefe de Taller

Quisiera dar unas pinceladas, sobre el significado y la importancia, en la empresa manufacturera, de la figura del Jefe de Taller. Éstas han surgido, fruto de mi humilde experiencia como industrial y de las vicisitudes vividas.

Si bien, por todos es conocida la función del Director General o del Administrador Gerente, a los que se les atribuye suma importancia (y bien merecida, aunque alguno tiende a vanagloriarse), no siempre está suficientemente valorada la figura del Jefe de Taller. Siendo éste, una figura crucial en la empresa y justamente por este motivo, uno de los puestos más difíciles de atribuir a un trabajador, en el caso de un proceso de selección, ya sea interno, entre el personal de la empresa, o externo.leader

Deberíamos tener muy claro, que un mal Jefe de Taller, influirá negativamente en el desarrollo de la empresa, hasta el punto de forzar su posible cierre, si no es detectado a tiempo. Es por este motivo, la importancia que se le debe atribuir al puesto y la dificultad en la selección. Proceso al que se le debe asignar todo el tiempo que sea necesario y asegurar mucho la decisión final, ya que insisto, no es en absoluto un tema baladí.

Podríamos decir, que el Jefe de Taller, es el Director/Gerente, del taller y a grandes rasgos, se convierte en el vínculo entre la Gerencia y los operarios de “su” taller. Una de las principales misiones, es ser el hilo conductor, entre las dos partes de la empresa, el taller y el despacho de gerencia, entre las que suele haber una separación física y en muchos casos (por desgracia) esa separación se da también en el trato personal.

Entre sus cualidades, deben encontrarse el que sea:

  • Un gran mediador: debe hablar con ambas partes y utilizar el lenguaje más apropiado, en cada situación. Las cosas se pueden decir de muchas maneras, todas pueden ser correctas, pero quizás no sea la apropiada.
  • Un perfecto leader: ¡que fácil es ser un dictador, pero que difícil puede ser un leader!
  • Entendido en la materia y los procesos constructivos: tener conocimientos sobre lo que se hace en el taller, es fundamental. Un buen Jefe de Taller mecánico, puede que no lo sea en un taller de carpintería.
  • Buen gestor: del personal, de los trabajos y de llos recursos que tiene la empresa, en cada momento. Una empresa puede contar con más o menos recursos, en función de la situación temporal que ésta tenga, pero en cualquier caso, su uso debe optimizarse.
  • Un mediador: siempre es mejor un mal acuerdo que un buen pleito. Llegar a un entendimiento, antes de recurrir a otros medios, es deseable.
  • Muy resolutivo: los problemas se presentan día a día y llegan sin avisar. Encontrar una solución rápida, es crucial.
  • Seguro y convincente: debe tomar decisiones continuamente y no se le puede detectar ni un ápice de duda, temor o inseguridad, porque crea inestabilidad. Los operarios deben creer y apoyarse en él.
  • Un formador: los trabajadores siguen las directrices marcadas por él y debe instruir de cómo realizar todo aquello que se está haciendo mal.
  • Persona de gran criterio: las decisiones y soluciones adoptadas, deben estar bien fundamentadas. Unos pilares sólidos son fundamentales para sostener una buena construcción.
  • Gran entendedor: interesarse, conocer y entender las directrices de la empresa, para poder transmitirlas a todo el personal a su cargo. Cada empresa tiene unos valores y una filosofía propia, conocerlo permite poder vibrar a la misma frecuencia y entrar en resonancia.

calidadLos trabajos realizados bajo presión, por imposición, de manera imperativa, no motivan al trabajador y si bien, se puede consigue una asistencia puntual al trabajo, rectitud en la labor y como resultado, un trabajo escrupuloso, cumpliendo plazos, seguramente no tendrá nada diferenciador y será “insulso”, por haberse realizado con aversión y sin pasión. Ésto, en algunas actividades de producción no seriada, puede ser un gran handicap. Es habitual encontrar una alta actividad de rechazo, por los controles de calidad (externos o internos) llevados a cabo en una empresa, por un mal producto, que ha estado “contaminado” por la mala praxis por quien actúa como Jefe de Taller.

Como corolario, decir que siempre será una buena inversión, dedicar tiempo a la selección de esta figura de peso trascendental, dentro de la empresa.